I Encuentro Latinoamericano de Turismo Comunitario Gachantiva Colombia

Con la realidad de ser una rana saltarina y soñadora, me encontré con la posibilidad de viajar al I Encuentro Latinoamericano de Turismo Comunitario y ser parte de la construcción de una gran red que estoy segura cambiara de manera significativa la vida de muchas personas en mi país y en la región.

Creo que de no haber saltado tanto, no habría sido posible llegar al encuentro y mucho menos conocer los seres tan increíbles que me acompañaron.  De una manera bastante particular, la telaraña de la existencia se entreteje y yo, observo, vivo, me transformo y lo disfruto. 

​Este recorrido comienza como todos, desde el principio, sin afán, con las letras necesarias que salgan del corazón, ni una más ni una menos.
Adoro las cartografías, las del territorio y las que dibuja mi mente cuando debo tratar de entender algo que aún no conozco. Las imágenes y los esquemas globales, ayudan a la comprensión de lo que está por venir, así que los invito a recorrer en fotos y mapas, los lugares que hicieron parte de este viaje.

​Emprendí un viaje que nunca había hecho antes, acompañado de anécdotas de locales, que abrirían mis ojos a nuevas cartografías de Antioquia. La historia sería nostálgica y lúgubre, el paisaje, aunque profundamente bello, también cargaría con el dolor de la historia resiente que se vivió en esas tierras.
Siempre me he considerado tibia, aunque en mi corazón palpitan profundas pasiones por casi todo, nunca me caso con ideas y tampoco puedo hacerlo, porque mis conocimientos no son lo suficientemente profundos, ni lo serán, para afirmar que sobre mi experiencia habita la VERDAD. 

Cuando era más joven, solía enfrascarme en discusiones largas, con gente de todo tipo y lo disfrutaba y aprendía. Hoy me veo como el hombre de las cavernas de platón, me faltaba en ese entonces y me sigue faltando ahora, mirar de frente a quienes están proyectando esas sombras, pero aun mirándolos de frente, creo que inclinaría un  poco la cabeza, como tratando de tener más perspectiva porque la VERDAD, para mí, no existe.
Hablamos en el carro de porque llegaron los guerrilleros, de cómo subieron los paramilitares masacrando desde el magdalena medio, de cómo era vivir en un pueblo amedrentado por la guerra, hablamos de la masacre del Topacio, de la Unión Patriótica (UP) , de los secuestros y despojos, de las hidroeléctricas, del desarrollo de las ciudades y del sacrificio del campo  
San Rafael, Granada, San Carlos entraron en el 2015 en mi imaginario. San José del Nus, San Roque y Maceo existían desde el 95 cuando mataron a mi tío, al parecer por prestar ayuda a quien se creía era un guerrillero. El viacrucis de su esposa y su hija, vivirá para siempre en mi memoria y esos pueblos hasta el 2015 eran para mí, lugares de calvario, de eso que no se habla, de eso que se omite y se pretende que se olvida.
Pero hoy tengo perspectiva de futuro y al llegar a San Roque, me quede pasmada, nunca imagine que fuera un lugar tan bello. En mi imaginario solo había miedo y era un lugar oscuro. Pero me equivocaba, hoy vive allí la esperanza, hay gente en la plaza, un café, un hotel y los arboles se ven verdes y dan flores y aunque el cementerio es grande para un pueblo tan pequeño, creo que si las cosas salen bien, al nordeste de Antioquia llegarán cosas Maravillosas, como el turismo sostenible y comunitario. 


​Luego de unas 6 horas de viaje, desde San Rafael llegamos a Puerto Berrio. Allí nos reunimos con  un bibliotecólogo, Pedro, que trabajo con Juan y Ana cuando eran adolescentes en San Rafael, allá tenía un proyecto y trabajaban con los niños de la vereda, veían cine club los viernes y cantaban en el parque hasta altas horas de la noche antes de que se recrudeciera la guerra. Hoy Pedro trabaja con la universidad de Antioquia como bibliotecólogo en Puerto Berrio. En sus ratos libres, este hombre soñador trabaja con los niños  en situación de vulnerabilidad que  viven cerca de la biblioteca, les cuenta historias y cuentos, hacen origami y todo esto lo hace, con trabajo de abeja solitaria, que es un trabajo muy importante, pues puede polinizar pequeñas y raras flores donde el enjambre no quiere llegar.
Nos hospedamos en un hotel que seguro fue de lujo en los 80, pero que hoy huele un poco a mierda de golondrina, ese olor que viene de uno de los atractivos más interesantes, que para mi gusto, tiene este pueblo. En la noche y solo en una cuadra, cientos de golondrinas llegan a dormir, hacen ruido, cagan más de la cuenta, pero es todo un fenómeno digno de admirar.  

" Pero mucho antes de esto, el Magdalena allí era un rio libre, que serpenteaba sobre el bosque húmedo tropical, cuando Colombia era aún tierra desconocida y cuando el magdalena era llamado Arlí o Arbí “RÍO DEL PEZ” O “RÍO DEL BOCACHICO”"

​El alojamiento para los 4 nos costó $25.000 COP por persona, en una pieza con aire acondicionado. Estuvo bien para pasar la noche, pero no es un lugar que recomendaría. A las 5:30 de la mañana, como casi siempre en mis viajes, salí a caminar. La mañana en cualquier lugar es bella, Puerto Berrio, debo confesarlo, no es mi lugar favorito en el mundo, sin embargo en esa mañana descubrí potenciales interesantes, que espero algún día, su población pueda valorar.
Este fue un puerto importante sobre el rio magdalena, por allí entraron y salieron a principio de siglo, todos los bienes de lujo que llegaron a Medellín. Con tramos en mula y tramos en ferrocarril, las vajillas, las telas, los remedios de botica, las máquinas y muchos productos más,  cruzaron las montañas. Pero mucho antes de esto, el Magdalena allí era un rio libre, que serpenteaba sobre el bosque húmedo tropical, cuando Colombia era aún tierra desconocida y cuando el magdalena era llamado Arlí o Arbí “RÍO DEL PEZ” O “RÍO DEL BOCACHICO”, que lindo sería caminar por un malecón de árboles gigantes, ver caracolíes, ficus y ceibas a la orilla del Magdalena en Puerto Berrio y que llegarán otra vez muchas personas a dormir al otrora Hotel Magdalena hoy la decimocuarta brigada del ejército. 


​​El calor se empieza a sentir, a esa hora la gente sale a sus labores y hay muchos jóvenes soldados trotando en la misma calle por donde camino. Subo una loma para ver un pequeño barrio desde donde se observa el rio, la mañana está húmeda y nublada, en el aire se siente la polución de la ciudad y a lo lejos se ve el humo de lo que luego me enteraría es una termoeléctrica. Llego al hotel, con buñuelos y almojábanas recién hechos y es hora de arrancar. Nos espera un largo viaje hasta villa de Leyva.
Me voy pensando nuevamente en el desarrollo, paramos a desayunar y hay muchos carros llevando gasolina, esa zona es petrolera, pero también es rica en biodiversidad, en recursos naturales, en agua. Y me pregunto ¿qué es lo que mueve al mundo?
 
Nota: Todavía seguimos buscando recomendaciones de lugares para dormir en Puerto Berrio y actividades para hacer de turismo comunitario, así que si conoces de algunos esfuerzos que estén siendo desarrollados en esta zona puedes ayudarnos con tus comentarios.

" Me voy pensando nuevamente en el desarrollo, paramos a desayunar y hay muchos carros llevando gasolina, esa zona es petrolera, pero también es rica en biodiversidad, en recursos naturales, en agua. Y me pregunto ¿qué es lo que mueve al mundo? "

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