Iniciar un viaje requiere de planificación y formación. Hay que aprender sobre el lugar que se va a visitar, hay que tener muy claro cuales son los intereses personales; para encontrar las mejores guías y tener una experiencia placentera y satisfactoria donde se cumplan todos los objetivos.

La vida misma es un viaje y desde que estamos pequeños vamos recurriendo a nuestra intuición, a los aprendizajes sociales y a las experiencias propias y ajenas para entender quienes somos y que queremos en nuestra vida.

El tripadvisor de mi vida, me decía que era hora de casarme, tener hijos, comprar una casa, tener un trabajo bien pago en una empresa reconocida, empezar una maestría y tener unas redes sociales con un promedio mayor a 500 seguidores por red. Segun lifeadvisor, está mezcla parece garantizar un viaje seguro, confortable y 5 estrellas para la mujer paisa del siglo XXI. Pronto comprendí que esto aplica para cierto tipo de viajeros y que si bien, es bonito, la mayoría de la gente lo hace y es posible que lo sigan haciendo por mucho más tiempo, porque hay lugares como la piedra del peñol que nadie se quiere perder si van a estar unos días viajando por Medellín, descubrí, que mi viaje sería por lo que en ingles llaman (lo descubrí hace poco) off the beaten path o caminos poco explorados y desconocidos para la mayoría. Mi vida es ecléctica y llena de aprendizajes significativos con muy pocos reviews. Lo primero que tuve que hacer fue abrir mi propia página en el tripadvisor de la vida y empezar a reconocer como era ese lugar que habito, que me movía y que me apasionaba, definirme. Mi primer gran redescubrimiento fue la biología, especialmente las plantas. Encontré un ser, distinto a los humanos, al que me quería parecer. Gran problema si tenemos en cuenta que hablo hasta por los codos, pero el silencio fue una lección que vendría luego. También me dí cuenta que el insight de las plantas no me había llegado a mi sola, muchas personas estaban hablando de lo mismo, supongo que se volvió un tema social con ayuda de las redes, pero igual, quería hacer parte de ese movimiento y empecé mi formación. 
Mi caminar, jamas sería igual luego de conocer las plantas de la mano de un ser absolutamente maravilloso como es el maestro Dino Tuberquia. Con el, me reconocí como humano habitante de un universo infinitamente rico y abundante. De un pais megadiverso que desconocía, encendió en mi, una curiosidad sana por reconocer el territorio que habito y el, humano palma, silencioso, profundo, gigante, noble y servicial, me demostro que era posible que los humanos nos identificáramos con las plantas. 

Me gustá la botánica, antes quería estudiar antropología para entender al hombre, pero se hace más esencial conocer las plantas para intentar parecernos más a ellas. Seres nobles con el increible poder de la fotosíntesis, esa capacidad de tomar la energia del sol y transformarla en enegia posible para otros seres. Adicional a eso, mi gusto por las formas, que me viene de profesión, se vio extaciado al recorrer el universo increible de la morfología y me dío material de disfrute para mis futuros viajes, tengo millones de nuevos amigos, conozco sus nombres, los identifico cuando los veo, me delito con la fitofenología incluyendo en mi diario personal como cambia lo que me rodea. Ningún viaje volvió a ser el mismo, tengo mucho tema de conversación con la gente que vive en el campo, estoy interesada como nunca antes en sus increíbles conocimientos, se que mi pasión presta un servicio ecosistémico  pero muchas veces, igual como cuando entro con un turista a un bosque, los que me conocen me preguntan ¿ y eso para que sirve?  incluso yo misma me he preguntado que hace que los hombres tengan pasiones sin sentido, supongo que hace parte de nuestro ecosistema diverso, algunas cosas están ahí porque tienen que existir, dejemos que sigan su rumbo

Close Menu