San Rafael, mi lugar favorito en Antioquia

San Rafael, el lugar de los rios de cristal, rios color aguamarina que se funden con el verde de un bosque nativo bien conservado. Un lugar ideal para los amantes de la naturaleza y la conservación. Un top 5 de las mejores cosas para hacer en Antioquia

​Desde hace mucho tiempo tengo claro cuál es mi lugar perfecto en el mundo: un arroyo cristalino, con piso de arena, rodeado de selva húmeda o selva seca cuando llueve. Ni los mosquitos ni la humedad me iban a espantar de mi idea. En Nuquí, en el parque Tayrona, en Planeta Rica, Córdoba, en La Cancana, Antioquia y en Valledupar, encontré algunas esquinas bien guardadas que se parecían mucho a mi sueño, incluso, arroje las cenizas de mi segundo papá en un lugarcito como esos (supongo que su lugar favorito en el mundo también se parecía al mío), pero entonces llegue a San Rafael, al pie del río Arenales me encontré a  Zafra y con ella al mono y a Lorena. Disfrute en sus cuartos de bambú, admire su coherencia y su ejemplo, porque es con ejemplo como se cambia al mundo. Ellos compraron 30 Ha de bosque, el bosque que los acogió cuando Lorena era asesora de proyectos agropecuarios para los campesinos, el bosque que vio nacer al mono y el bosque con su rio de aguas de cristalinas que fue testigo de su amor y que hoy es cómplice de sus sueños, esos que comparten con todos y que le permiten a esta tierra que sufrió tanto con la violencia, re imaginarse hoy como un remanso de extrema paz. 

​Al lado del rio biscocho, hay dos cabañitas, Lorena me envió a conocerlas. Lorena hace parte de una red y sabe que zafra es única pero no es la única y con una vocación que solo tienen quienes emprenden en el turismo comunitario, apoyan y dan a conocer otras iniciativas que están en su red. Así llegue a la Casa Raices, Raices que yo no tengo (porque recuerden que soy como las epifitas) y que Juan y Ana me prestan por momentos para soñar y descansar. Ellos son una familia, con dos hijos hermosos, una casa que parece salida de mis sueños y un proyecto con alas pero que vuela al ritmo suave del río que los bordea, no tienen prisa por ser un gran hotel, aunque tienen toda la calidad para serlo, sus cabañas sostenibles son la construcción más simple, bien diseñada e innovadora que he visto por estos lares en algún buen tiempo. Se alimentan de luz solar, tienen paredes hechas de bareque (barro pisado) y sus baños son secos. El diseño de la cabaña es exquisito y lo mejor es que todo fue pensado por esta pareja, que además de incursionar en el turismo, tienen panales de miel con abejas meliponas, venden y enseñan a hacer abonos orgánicos a los campesinos de su zona, venden el café súper orgánico de un vecino campesino al que nadie sería capaz de pagarle por la calidad de su café, pero que ellos se esfuerzan por venderlo bien y adicional a eso son amorosos, educan a sus huéspedes y no hay un lugar mejor para sentirte en casa.  Hace pocos días , abrieron el el pueblo el primer restaurante vegetariano de San Rafael, Menta y sazón,  con la llegada de viajeros conscientes, le auguro gran éxito a este delicioso emprendimiento

​La red de turismo de San Rafael no termina ahí, todavía tengo que pasar más días y conocer todas las iniciativas pero ya probé el salpicón del paraíso de Dantas, tambien tuve una caminata improvisada en el rio Samaná que me permitió tener una prueba de la calidad humana de Robinson de Expediciones Robinson y si hace que en cada salida se le aparezcan a uno aves en peligro de extinción como el paujil pico azul Crax Alberti que nos brincó en nuestro recorrido en el Samaná, seguro las aventuras a su lado serán para no olvidar. Ya fui al café, donde además de un delicioso tintico con jengibre encuentras toda la información detallada de que hacer en San Rafa. 

​Pero no siendo poco todo lo que he conocido en mis viajes a este lugar, coincidimos en el camino a el I Encuentro Latinoamericano de Turismo Comunitario ELTC 2017 y ahí, terminamos de afianzar este vínculo, que estoy seguro durará mucho tiempo y que serán ellos guías en esta hermosa construcción que vengo haciendo. Gracias infinitas por dejarme sentir míos los ríos de San Rafael, por permitirme disfrutar y llevar a algunas personas a encontrar la paz que yo he encontrado, les deseo suerte y mucho amor para saber moldear lo mejor para su pueblo, se merecen ser valorados, que respeten su territorio y que la guerra jamás vuelva manchar sus ríos de cristal.

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